Por qué se abandona el seguimiento de los vehículos
Los primeros días se anota todo. Tres semanas después, nada. No es falta de voluntad: es teclear.
Casi todo el mundo lo ha intentado: una libreta en la guantera, una hoja de cálculo, una aplicación. Los primeros repostajes se anotan con cuidado. Luego un día se olvida, uno se dice que lo pondrá al día por la noche, y el seguimiento se detiene.
El coste real de una línea que teclear
Anotar un repostaje obliga a abrir la app, elegir el vehículo, teclear el kilometraje, los litros, el importe y la fecha. Un minuto, no más. Pero un minuto de pie en el surtidor, bajo la lluvia o con un cliente esperando, es un minuto de más.
Un seguimiento incompleto no sirve
Un historial con huecos da un consumo falso y costes subestimados. Entonces se deja de consultar, y luego de rellenar: el círculo se cierra.
Quitar el tecleo, no embellecerlo
La solución no es un formulario más bonito, sino ningún formulario: fotografiar el ticket, la factura o el permiso de circulación y dejar que la aplicación rellene. El kilometraje puede venir prerrellenado desde la última lectura y el vehículo deducido del historial.
- Una foto en lugar de cinco campos
- Tú compruebas y validas
- El seguimiento sigue completo, y por tanto útil
Ese es el principio de Odolia: quitar el tecleo para que el seguimiento dure.